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  • Este debate tiene 14 respuestas, 9 mensajes y ha sido actualizado por última vez el hace 9 meses, 2 semanas por Gisela Hansen.
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    • #1830
      Participante
      Gisela Hansen

      En la publicación de Patricia Martínez en el año 2009 “INVESTIGACIÓN SOBRE LA INTERVENCIÓNEN DROGODEPENDENCIAS YMALOS TRATOS A MUJERES EN LAS REDES DE ATENCIÓN” (¡Lectura recomendadísima!) se comenta como principal conclusión: “… las mujeres drogodependientes, en general, no acuden a los servicios de la red de atención a la violencia de género. Se quedan en la red de drogodependencias aunque haya posibilidades de derivación/coordinación con la red de malos tratos” (pp.110).

      En el estudio se señalan diversos factores que pueden explicar este fenómeno, pero desde vuestra experiencia y analisis ¿Por que creeis que puede estar sucediendo esto? ¿Qué implicaciones tiene sto para red de adicciones?

      Un saludo!

    • #1831
      Participante
      María Tersa Herranz Yagüe

      <p style=”text-align: left;”>¡Hola a todas y a todos!</p>
      Es posible que sea un recurso más estigmatizador la Red de malos tratos que el de drogadicciones para la mujer.

      Y que sea más difícil aceptar que se necesita ayuda por ese motivo.

      Un saludo cordial y gracias de antemano,

      Teresa Herranz

       

       

       

       

       

      • #1864
        Participante
        Gisela Hansen

        Hola Maria Teresa,

         

        Efectivamente ya comentas un primer aspecto que dificulta el acceso a redes específicas, la complejidad del proceso de identificarse como alguien que necesita ayuda por una problemática específica y sobre todo la verguenza, y la penalización social. ¿Considerais que es más facil  identificarse con el hecho de  tener una adicción que de sufrir violencia en el ámbito de l apareja? ¿O quizás puede tener que ver con que el hecho de la adicción en mujeres transgrede de manera significativa las expectativas de la feminidad?.

        Saludos!

    • #1847
      Participante
      Alvaro Ruiz Rodriguez

      Buenos días.

      En mi opinión, partiendo desde mi enfoque como psicólogo y teniendo en cuenta la vivencia de algunas de mis pacientes, me da la sensación de que en ocasiones la mujer tema que su experiencia de haber sufrido violencia o malos tratos no sea validada por el hecho de presentar una adicción.

      Creo que temen no ser creídas, ser cuestionadas, y probablemente esta pueda ser una idea muy válida, ajustada y basada en su experiencia real, por ejemplo si se ha dado el caso de que hayan tratado con algunos profesionales que puedan no tener la adecuada formación y sensibilidad en las cuestiones de género. (cuantas veces hemos escuchado a profesionales decir cosas como “No, pero si en realidad se pegan los dos”, por ejemplo). Y todo esto puede llevar a que los profesionales infra-diagnostiquemos estos problemas y no derivemos tanto como deberíamos.

      Por otro lado, a veces las pacientes han interiorizado esa idea que genera el patriarcado, y que vimos en módulos anteriores, por la cual el consumo sirve para eximir de responsabilidad a los hombres al mismo tiempo que sirve para culpabilizar injustamente a las mujeres.

      Así, es posible que una mujer que haya sido víctima de violencia haya acabado sintiendo que ella misma “se ha buscado” que le pase eso, por ejemplo por estar bajo efectos de consumo. Quizás pueda incluso llegar a pensar de algún modo que no merece acceder a ese tipo de recursos para víctimas de malos tratos. Asimismo vivirá el trauma con muchísima culpa y quizás vergüenza, lo que no facilitará que lo exprese y pida ayuda.

      Como digo mi impresión se basa en una visión parcial, incompleta  y fundamentada únicamente en lo que me expresan algunas pacientes. Agradeceré mucho cualquier opinión critica o que complete mi visión.

      Aprovecho para dar las gracias una vez mas por este curso tan útil y necesario.

      • #1865
        Participante
        Gisela Hansen

        Hola Álvaro,

         

        Muchas gracias por tu comentario y reflexiones. Señalas una cuestión muy importante que es la dificultad de identificar situaciones de violencia desde la red de atención de las adicciones y como la falta de formación en este caso puede llevar a replicar estereotipos sociales: No validar la experiencia de las propias mujeres, cuestionarlas e incluso confrontarlas para ver si son reales las situaciones que relatan o que surgen en la exploración clínica.

        Por otra parte, esta el ideario de la “Víctima perfecta” que debe ser pasiva ante las agresiones (basados en una lógica patriarcal), y la mujer que reacciona ante la violencia (no solo la violencia física, ojo!) puede ser cuestionada como víctima tal y como señalas   “No, pero si en realidad se pegan los dos”. En el video 1 comentamos los criterios de el objetivo de la violencia en el agresor y la importancia de saber identificar uan agresión puntual de la mujer como método de reacción y adaptativo. Os dejo un lin al monólogo de Pamela Palenciano “No solo duelen los golpes” quien relata a la perfección como ante la violencia puedes reaccionar agresivamente ye sto hace que a ojos de los demás la víctima es cuestionada como tal: https://www.youtube.com/watch?v=g-aY14Afa-s (A partir del minuto 48, pero os recomiendo verlo entero que es una maravilla).

        Saludos,

    • #1862
      Participante
      Nuria Díaz Pérez

      Buenas tardes,

      estoy totalmente de acuerdo con lo expresado por mi compañero Álvaro, subrayando sobre todo el sentimiento de culpabilidad que asumen las mujeres consumidoras que sufren algún tipo de maltrato (tanto dentro como fuera de una relación de pareja). Esta cuestión las detiene mucho a la hora de iniciar cualquier proceso (como pudiera ser el denunciar un abuso o violación) y les cuesta asimilar que cualquier tipo de maltrato de género sufrido no es culpa de ella/s, si no del agresor.

      Otro motivo importante es el ser consumidoras activas, factor que dificulta acceder a la red de VG.  El nuevo centro para mujeres Beatriz Galindo, que atiende a mujeres en situación de sinhogarismo, permite la flexibilidad de atención a mujeres que, en muchos casos son consumidoras.

       

      Un cordial saludo.

    • #1863
      Participante
      Carlos Javier Benito de Benito

      Buenas!.

      Por mi experiencia, posibles hipótesis sobre por qué “las mujeres DROGODEPENDIENTES , en general, no acuden a los servicios de la red de atención a la violencia de género. Se quedan en la red de drogodependencias aunque haya posibilidades de derivación/coordinación con la red de malos tratos”:

      1.- Se les remarca más que son drogodependietes que víctimas de violencia de género tanto por profesionales, familiares e incluso la propia mujer llega a interiorizar de algún modo que si recibe violencia, igual la merece por su drogodependencia…aunque igual llegó a ella por evitar afrontar la violencia de género.

      2.- En los CAIDs el abordaje puede ser más biopsicosocial (médic@, enfermer@, psicólog@, trabajador/a social, educador/a) mientras que, al menos por las mujeres que he atendido, en la red de atención a violencia de género el enfoque es mas psicosocial (psicólog@, trabajador/a social, abogad@). En el segundo recurso lo asocian más con verse màs en riesgo por sus vidas y/o las de sus hij@s, tener más clara la decisión de separación requiriendo recursos y procedimientos legales que no existen en los CAIDs.

      3.- De cara a custodia de hij@s, suelen requerirse informes y si hay problema de drogas, saben bien que tienen menos probabilidad de que se la concedan.

      4.- El  CAID en el que trabajo está en un edificio donde existen otros servicios por lo que puede no quedar claro de cara a terceras personas a qué van esas mujeres ahí pero el recurso de Mujer que atiende la violencia de género es básica o específicamente para ese tema por lo que la mujer que entra ahí es más discriminadamente identificable.

      5.- Creo que en general a profesionales, población general y mujeres en concreto nos resulta màs fácil reconocer/identificar un problema de consumo de drogas que de violencia de género…de ahí la importancia de formaciones como esta.

      6.- Sin duda habrá más y por supuesto las interacciones entre estos.

      • #1866
        Participante
        Gisela Hansen

        Carlos y Núria gracias por vuestras intervenciones!

        Efectivamente poneis sobre la mesa una de las cuestiones nucleares, la importancia de entender que la violencia y el consumo/adicciones general unas dinámicas complejas particulares y se imbrincan/se superponen, haciendo que sea fundamental el abordaje conjunto entendiendo todo esto, por tanto la formación en ambas cuestiones. La culpa y la penalización social estan tremendamente presentes en las mujeres con adicciones y esto alimenta la ocultación de la violencia, la “justificación” de los episodios de violencia (Ya sea porque ella consume, el consume o lo hacen ambos), la dificultad de la identificación de los procesos de violencia tanto de la propia mujer como de los equipos profesionales.

        Tambien Carlos señalas una serie de cuestiones importantes a tener en cuenta, entre otros, como la ubicación de los recursos específicos que no garantizan el anonimato pueden disuadir de acudir físicamente y solicitar ayuda,  toda la cuestión relacionada con la crianza y la maternidad y los seguimientos por parte de la red de infancia, planes de trabajo que habitualmente suelen ser mucho más exigentes que a los padres/hombres consumidores que acuden a los servicios ambulatorios de adicciones.

        Os dejo una referencia de documento donde se recojen aspectos fundamentales y contenidos a tener en cuenta en la intervención individual y grupal en mujeres víctimas/supervivientes de violencia en el ámbito de la pareja: https://dianova.es/infonova-35-genero-adicciones/ (pg 43) la cual es una adaptación de la obra completa de Castaños, V. (2007).

         

        Saludos,

    • #1880
      Participante
      Francisco Jose Borras Nevado

      Buenas tardes:

      Pues estoy muy de acuerdo en casi todo lo que se ha ido comentando hasta ahora.

      El ser drogodependiente es algo que llevan muchos años diciéndoselo a las pacientes, es algo “evidente”. Mientras que el ser maltratada no es tan “publico”, está mas callado, y mas si el maltrato no es físico. Me explico la familia/amigos si que las habrán comentado en alguna ocasión lo que bebe, las consecuencias del consumo, los conflictos en casa…. Pero cuantas veces la familia/amigos han hablado con ellas e incidido en como le trata su pareja, o han preguntado si ha habido otro tipo de maltrato de puertas para dentro en casa???

      Creo que eso hace que sea mas “fácil” ser considerada “drogodependiente” que “maltratada”.

      Creo que para los profesionales a veces, también nos es mas “fácil” una que otra. Pienso, que aquí debería haber un planteamiento y coordinación en ambos recursos, tanto los de drogodependencias como en los de VG. Para mi, la coordinación, comunicación y comunicación entre los recursos es fundamental

    • #1897
      Participante
      Elena Jiménez Terreros

      <p style=”text-align: right;”>Pues tengo poco que añadir a todo lo expuesto anteriormente. Se me ocurre, que en ocasiones las mujeres que han sufrido malos tratos en el pasado y no en el momento actual, puede ser que ni lo cuenten sin ser conscientes que puede ser un aspecto que mantiene los consumos como manejo del malestar. En otras ocasiones creen que tendrían que denunciar o no quieren volver a remover toda su historia con el dolor que eso conlleva por temor a una mayor desestabilizacion emocional o lo que podría conllevar en su entorno sacarlo a la luz. Han aprendido a vivir con ello. Y puede que también los profesionales a veces, nos centremos en las adicciones, no indaguemos en historia de violencia porque creamos que nos lo dirían o que ante su negativa inicial a  ir a un recurso especifico no lo tengamos como un objetivo a ir trabajando con ellas.</p>

      • #1902
        Participante
        Gisela Hansen

        Hola Elena,

        Completamente de acuerdo, pueden haber diversas dificutades, el no identificarse como una persona víctima de violencia, el efecto de las sustancias como estrategia de afrontamiento que a su vez disminuye la capacidad de reacción y aumenta la culpa y el autoestigma, o la propia reacción al trauma complejo que se encapsula o se bloquea por temor a desestabilizarse o no poder sostener ese proceso tan difícil. Nos ayuda a comprender estas cuestiones el seminario del pasado jueves 10 que habla sobre la victimología y muchas cuestiones a tener en cuenta en la intervención directa.

         

        Saludos,

    • #1898
      Participante
      Carlos Hornillos Jerez

      Buenos días.

      Mi comentario ahora no tiene directamente que ver con la pregunta original de Gisela (por qué a las mujeres drogodependientes en situación de VG les puede ser más fácil buscar atención en centros de adicciones que en recursos de VG), pero igual sí está relacionada con el título del foro (“Sobre la formación y los protocolos”).

      En varios de los módulos que hemos visto hasta ahora se incide en la importancia de un determinado tipo de relación con la mujer víctima de VG a la que atendamos: validación, empoderamiento, acompañamiento, relación igualitaria (en vez de situarse el profesional en un rol de autoridad)… En este mismo módulo, se exponen estos principios en el primer vídeo (“Enfoque feminista de intervención”) a partir del minuto 32:20.

      Ante esto, me sucede lo siguiente: estoy totalmente de acuerdo con la importancia de esos principios y ese tipo de relación… pero, según lo veo yo, esos principios son “buenas prácticas” generales en las relaciones de ayuda a cualquier persona. Una relación de ayuda que no tenga esas características no es, desde mi punto de vista, una auténtica relación de ayuda, se atienda a la problemática y población que sea. Quizás por estar familiarizado con el modelo de Entrevista Motivacional de Miller y Rollnick, no llego a ver esos principios como algo específico de una orientación feminista en terapia.

      Lo que sí estoy encontrando como más específico de la orientación feminista tiene más que ver con señalar explícitamente “trampas” en las que nos metemos sin darnos cuenta a la hora de atender un caso, y llamarnos la atención sobre realidades que nos están quedando oculta y ante las que pasamos de largo. En este sentido, encuentro muy ilustrativo el ejemplo que se está poniendo aquí, acerca de que si hay una agresión también por parte de la mujer hacia el hombre, el caso queda desestimado como “Violencia de Género”, porque implícitamente se asume/se espera que una mujer en ese tipo de situación sea una “buena víctima” y no se defienda… Me recuerda a cuando se cuestionaba a la mujer víctima de La Manada porque en sus perfiles de redes sociales se la veía haciendo “vida normal”, cuando quizás se esperaba que estuviera “traumatizada”. En ese sentido, me ha parecido muy valioso también el monólogo de Pamela Palenciano.

      Así, lo que estoy encontrando más específico de la orientación feminista es la sensibilidad a esos aspectos, que quedan invisibilizados por estructuras más estables y amplias. Por supuesto, poder ver esas cuestiones, a veces muy sutiles, y obligarnos a cuestionar nuestros propios sesgos e inercias, solo puede hacerse desde una actitud terapéutica como la descrita (validación, escucha, empoderamiento, no autoritarismo…). Pero no llego a ver esta actitud como específicamente feminista, sino como una cuestión de “buenas prácticas”.

      ¿Tiene sentido esto que planteo?

      Carlos

      • #1901
        Participante
        Gisela Hansen

        Hola Carlos,

        Muchas gracias por el comentario, es muy interesante lo que señalas dado que la escucha, el empoderamiento y el respeto tienen que ver con la ética en la intervención y de hecho con los principios de la bioética tambien (Justicia, Igualdad, beneficencia, no maleficencia, etc…). A veces hay discursos que contraponen la perspectiva de género con la “rigurosidad” en la intervención o las normativas (sobre todo en recursos residenciales) apelando a que “se flexibiliza demasiado” cuando se trabaja desde este lugar cuando este marco analítico nos permite realmente captar la complejidad de las situaciones y dar mejores atenciones y acompañamientos.Todo esto sumado a cuestionar los roles, mandatos de genero, la estructura de la sociedad patriarcal y la socialización de género nos permite generar un potencial transformador en las intervenciones y eso indudablemente responde a una perspectiva feminista. Saludos!

    • #1910
      Participante
      Paloma Santiago

      Tradicionalmente las redes de atención a la VG y la de atención a las adicciones han sido redes segmentadas, y que generalmente han carecido de coordinación entre sí.

      Además desde los Recursos de Atención a las Drogodependencias la Perspectiva Androcéntrica ha sido y continua siendo prevalente. A penas existe una mirada feminista en la implementación de los programas tradicionales, los cuales no han sido revisados.

      Habría que diseñar actuaciones concretas y de coordinación periódica entre las distintas redes  La derivación y coordinación con recursos específicos en violencia de género es básica para que las mujeres con problemas de adicciones puedan acceder a todas las ayudas necesarias para superar la situación de maltrato.

      Desde los Centros de la Red de Drogas apenas se hacen intervenciones grupales destinadas a visibilizar las conductas violentas y evitar la naturalización de la violencia, a evitar la victimización secundaria. Por lo tanto no se favorece el Empoderamiento de la mujer frente a la violencia, ni se informa de cuáles son ni cómo se accede a recursos específicos en violencia de género, por lo tanto muy pocas acceden a las ayudas necesarias para superar la situación de maltrato.

      Con todo esto estamos perpetuando estas situaciones de violencia y de consumo – como estrategia de afrontamiento al día a día de ellas. No trabajamos esta realidad de forma integrada y protocolizada. No salen ni de la espiral de la violencia ni de la espiral del consumo/abuso de sustancias.

      • #1938
        Participante
        Gisela Hansen

        Gracias Paloma por tu intervención, en efecto la segmentación de las redes de atención sumado a la poca (poquísima) coordinación de redes o la falta de criterios homogéneos de abordaje, al final redunda en generar una barrera en el acceso y la permanencia a intervenciones realmente integrales. Esperemos poder seguir avanzando en este sentido y poder generar protocolos, buenas prácticas y que se hagan extensivos a la red en general.

         

        Saludos

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